Cuando la ciudad se aprende caminando

Cuando la ciudad se aprende caminandoLas ciudades no solo se conocen a través de los libros o las aulas. Muchas veces, los aprendizajes más significativos ocurren cuando los niños salen a recorrer las calles, observan sus edificios emblemáticos y descubren que detrás de cada espacio existe una historia que también les pertenece. La reciente visita de los alumnos de tercer grado de la Escuela 343 “Inayén” al reloj del Centro Cívico es un ejemplo sencillo pero valioso de esa construcción cotidiana de ciudadanía.

Conocer el patrimonio urbano es una forma de fortalecer el sentido de pertenencia. El reloj del Centro Cívico, uno de los símbolos más reconocidos de Bariloche, representa mucho más que una atracción turística. Es parte de la identidad colectiva de generaciones de vecinos que crecieron observando sus campanadas y reconociéndolo como un punto de encuentro de la vida comunitaria.

Sin embargo, lo más significativo de la jornada no fue únicamente la visita al monumento. El encuentro casual con el intendente Walter Cortés permitió que los niños experimentaran algo fundamental para la vida democrática: comprender que las autoridades no son figuras lejanas, sino personas con quienes se puede dialogar y compartir inquietudes.wal1-4-1024x576.jpg

Particularmente conmovedor resultó el gesto de la pequeña alumna que agradeció por los trabajos realizados en su barrio tras el temporal de lluvia. Con la espontaneidad propia de la infancia, recordó una situación que había impactado en su entorno cotidiano y encontró la oportunidad de expresar su reconocimiento. En ese sencillo intercambio quedó reflejada una verdad muchas veces olvidada: los niños observan, entienden y valoran mucho más de lo que los adultos solemos imaginar.

La educación ciudadana comienza precisamente en estos pequeños actos. Conocer los espacios públicos, comprender cómo funciona una comunidad y participar de conversaciones sobre la realidad local contribuye a formar vecinos comprometidos con su ciudad.

La experiencia de los estudiantes de la Escuela “Inayén” demuestra que aprender también puede significar recorrer, observar y preguntar. Porque cuando los chicos descubren su ciudad, comienzan al mismo tiempo a descubrir el lugar que ellos mismos ocupan dentro de ella.

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